Que el estrés no maneje por usted

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Lo qué debe tener en cuenta para bajarle al estrés y manejar relajado.

Para el conductor de un vehículo, las condiciones de su trabajo y su empresa, su entorno, el medio donde se desenvuelve y su satisfacción personal, influyen en su salud tanto física como mental, y por supuesto, en la manera en la que conduce.

Las capacidades del conductor, su cultura y su situación personal (dentro y fuera del trabajo) afectan o pueden reflejarse en estados latentes de riesgo generados por la tensión que se genera al conducir. Es claro: esto en mayor medida afecta a quienes se dedican al negocio del transporte.

Si sus intereses y necesidades lo motivan a cambiar su vehículo y/o adquirir un carro que tenga el diseño y las características que necesita, la mejor alternativa es conocer una amplia oferta de vehículos y hacer una elección acertada que le brinde confianza y tranquilidad.

La tarea de conducir

La conducción de vehículos, aunque parezca una actividad cotidiana y mecánica, es una tarea compleja en la que intervienen procesos sensoriales de búsqueda, selección y codificación de información, procesos de toma de decisiones y procesos psicomotores, todo ello en un entorno continuo y cambiante que demanda una atención permanente.

Mientras la distracción es el principal factor causante de accidentes, la atención cumple tres funciones fundamentales en el proceso humano de información: mediante la atención nuestra actividad mental se orienta hacia estímulos concretos, detectamos estímulos potenciales relevantes y nos mantenemos en alerta a la espera de posibles eventos. Es claro que cualquiera de estas funciones es fundamental para conducir un vehículo con seguridad.

De igual forma, son relevantes la exploración ocular que realiza el conductor (patrones de exploración típicos en la realización de tareas implicadas, factores individuales y ambientales que influyen en dichos patrones), los problemas de distracción e interferencia por eventos externos o internos (objetos externos irrelevantes que atraen la atención, sobrecarga por el proceso de información extra) y los problemas de vigilancia por la conducción prolongada.

El riesgo psicosocial en los conductores afecta directamente estas habilidades. Está relacionado con jornadas laborales extensas, turnos y trabajo nocturno, formas de remuneración, insatisfacción con la tarea o sobrecarga laboral.

Turnos y trabajo nocturno

En la conducción es común el trabajo por turnos. Por ejemplo, los conductores del turno de la noche se ven especialmente afectados porque sus horas de descanso no son normales dado que el cuerpo no está diseñado para dormir en el día.

Se afectan así los ciclos de sueño, la posibilidad de compartir con la familia o con los amigos, además del estrés que puede producir la conducción nocturna en la cual deben agudizarse la visión y extremarse las medidas de seguridad tanto para evitar accidentes como para evitar ser víctima de la delincuencia.

Esta misma dinámica hace que los horarios para la alimentación también se alteren, así como la calidad de las comidas, lo que contribuye al deterioro físico y el desarrollo de enfermedades como la gastritis, incremento de colesterol y triglicéridos, y que conlleven dolores de cabeza e irritabilidad.

Jornadas laborales largas

Muchos de los automovilistas exceden su jornada laboral, trabajando más de 12 horas continuas. Con esto se resta tiempo al descanso y por tanto a la recuperación física y mental del organismo. Lo anterior, con el tiempo, puede llevar al deterioro de la salud de la persona. Quizá la dinámica del trabajo obliga a trabajar más horas de las recomendadas, pero esto no debe convertirse en excusa para cambiar salud por dinero.

Manejo adecuado del estrés

Las siguientes recomendaciones pueden ser claves para que se relaje a la hora de conducir:

• Identificar qué produce el estrés: ¿qué cosas me producen estrés? ¿Por qué? ¿Qué calles me quitan la tranquilidad? ¿Podría tomar rutas alternas?

• Buscar para su estrés soluciones aplicables: algunas pueden ser las mejores, pero no son viables.

• Organizar las cuentas: es muy importante para trabajar tranquilo (esto es perfecto para quienes laboran en el mundo del transporte).

• Dejar tiempo para el descanso y las actividades familiares: no pase más de lo necesario al frente del volante.

• Buscar un pasatiempo agradable: tocar algún instrumento, juegos de mesa, leer, etc.

• Aprender a manejar el enojo. Con éste, o sin él, la vida continúa: entonces ¿vale la pena perder tiempo y energía? Igual, el trancón y el tráfico no pasarán.

• Administrar el tiempo adecuadamente: no salga de afán, seguramente un trancón lo puede de sacar más fácilmente de quicio si no hace las cosas con tiempo.